Mi gatita Michifú
En la actualidad, las niñas y niños prefieren más la tele. A Vainilla le gustaría conocer la ciudad, pero está feliz viviendo en el campo. Una mañana Vainilla se despertó muy temprano, se bañó, se cambió, desayunó y se fue al campo.
En aquel día el sol estaba radiante y el césped muy verde y mojado, pero de repente vio una mancha negra, que se acercaba más a ella. De pronto sonó, ¡Miau, miau! Era una gatita muy negra y bonita de lindos ojos verde agua. Vainilla se la llevó a su casa de campo, que por cierto era hermosa.
Cuando Vainilla llegó a su casa, le dijo a su mamá:
– Mamá, encontré una gatita en el césped
¿Puedo quedármela?
-exclamó con entusiasmo.
-¡Sí, claro está muy bonita! -le respondió su mamá- Pero ten en cuenta que tú eres la responsable de cuidar a la gatita, ¿okey? agregó la madre. – ¡Sí claro, mamá! – le respondió muy feliz Vainilla.
Los días pasaron y todo iba bien, pero una noche, algo inesperado pasó. La gatita salió y vio hacia la ventana y muy lejos vio un lugar con muchas luces, era la ciudad. La gatita , con sus uñas, abrió la ventana y se escapó.
Horas después, Vainilla salió al baño, pero no vio a la gatita y vio la ventana muy abierta, ¡no! gritó Vainilla ¿Qué pasó?- dijo la madre.
Como Vainilla sabía que su mamá se iba a molestar, dijo “No pasa nada, mamá.” -Entonces por qué gritas – Porque me asusté. – okey cuando termines de hacer lo que tengas que hacer, anda a tu cama. okey- dijo Vainilla. Después Vainilla esperó hasta que su mamá se quedase dormida.
Cuándo su mamá se quedó dormida, ella entró y agarró las llaves de su mesa, las cuales eran de su casa. Su hermana Cayetana se despertó y dijo; ¿Qué haces saliendo de la casa en la noche? Vainilla suspiro y dijo a su hermana lo que había sucedido. su hermana se dio cuenta que había pasado algo grave y decidió ayudarla. Las dos se fueron sin hacer ruido.
Mientras tanto en la ciudad, una niña paseaba en la calle con su familia y se encontraron torpemente con la gatita. Lo que era malo es que Vainilla se había olvidado ponerle el collar y no sabían de quién era. La niña fue con su familia a encontrar a su dueña.
Vainilla busco y busco pero no la encontraron y empezaron a gritar ¡gatita! gritaron desesperadas, pero no la encontraron, pero la niña y la familia la escucharon y le dieron la gatita, cuando llegaron le contaron a su mamá lo sucedido y que habían aprendido la lección.
La madre se enojó mucho pero en el fondo contenta de que lo hubieran resuelto.
Al final, la gatita se llamó Michifú y a Vainilla le gustó el nombre. Para que la gatita se vuelva a escapar, le pusieron peztillo a la puerta porque la gatita podía abrir la puerta. La historia no es verdadera, pero te puede pasar algún día.
Moraleja: es mejor prevenir que lamentar.
Autora: Rafaela Luna









